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sábado, 17 de diciembre de 2016

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO CIERRA LA PROGRAMACIÓN PARA EL TERCER CUATRIMESTRE DE 2016 DEL FORO DE FILOSOFÍA POPULAR (20 DE DICIEMBRE) CON UNA REFLEXIÓN SOBRE EL IMPULSO SOLIDARIO AQUÍ Y AHORA (DEL “APOYO MUTUO” MÁS ALLÁ DE ESENCIALISMOS Y COMPETENCIAS)

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Resultado de imagen de El Roto sobre solidaridadEl Martes, 20 de Diciembre de 2016, a las 19’30 horas,  en el Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), se desarrollará la sesión mensual del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” que, como cierre de la Programación del tercer cuatrimestre, abordará el tema «La filosofía ante el impulso solidario aquí y ahora: Del “apoyo mutuo” más allá de esencialismos y competencias». La sesión se plantea como reflexión general y concreta que, partiendo por ejemplo de la visión de la vieja Europa, cuna de las mejores revoluciones, de los mejores valores, de las más asentadas democracias, poniendo barreras físicas y administrativas a cuantas poblaciones buscan refugio en ella, restringiendo incluso el derecho de libre circulación por el llamado“espacio Schengen” a cualquier avalancha de refugiados que se considere demasiado tumultuosa, por muy benemérita que pueda parecer… ¡Mal negocio ha sido siempre necesitar la solidaridad del otro, pero hoy lo es mucho más!. Las presiones del refugio económico ante un mundo profundamente injusto en el reparto de la riqueza, han convertido en papel mojado cualquier normativa sobre asilo que pudiera acercarse siquiera mínimamente a algo parecido al “apoyo mutuo” entre poblaciones, incluso en los países de mayor tradición, como Francia o Estados Unidos... La placa de bronce que se añadió en 1903 a la Estatua de la Libertad con el final del soneto de de Emma Lazarus ya parece haber perdido todo sentido: «"¡Guardaos, tierras antiguas, vuestra pompa legendaria!" grita ella./  "¡Dadme a vuestros rendidos, a vuestros pobres./ Vuestras masas hacinadas anhelando respirar en libertad./ El desamparado desecho de vuestras rebosantes playas./ Enviadme a estos, los desamparados, sacudidos por las tempestades, a mí!./ ¡Yo elevo mi faro detrás de la puerta dorada!"»... Hoy ya nadie, persona o institución, parece estar dispuesto a abrir puertas doradas ante quien necesita refugio y solidaridad en este mundo.
Resultado de imagen de El Roto sobre solidariosPero, además, el propio tratamiento que en el mundo económicamente desarrollado (y subdesarrollante) se está dando a derechos elementales para la convivencia cotidiana, como por ejemplo la educación o la salud, los convierte en meros medios para fines externos a la propia ciudadanía que recibe (o no) los servicios que los articulan, lo que, en la práctica, constituye su negación como derechos y su conversión en bienes en el mercado. En realidad, su consideración como derecho es indisociable del carácter universal, igualitario y gratuito del servicio correspondiente, es decir de su gestión y prestación públicas, independiente de cualquier condición individual de las personas destinatarias (clase social, sexo, creencia religiosa, ideología política, práctica sexual, etnia, etc.). Lo contrario supone dejar la educación y la salud al albur de la iniciativa privada y del devenir de los mercados de servicios, e implica convertir, en la práctica, el nivel de acceso posible de cada cual a las prestaciones educativas y sanitarias en un bien patrimonial más que se añade a sus posesiones (vivienda, electrodomésticos o vehículo) como símbolo de status. O sea, una sociedad bajo el principio de “quien quiera salud o educación, que se la pague (si puede y en la medida que pueda y quiera)” que se proyecta en las tensiones privatizadoras que sufren estos derechos básicos marcando el camino, en primer lugar, hacia su ya citada disolución como tales, y, por añadidura, hacia el continuo deterioro de la calidad democrática de nuestros sistemas políticos...
Resultado de imagen de El Roto sobre solidariosY, sin embargo, una situación como la actual, en la que (crisis/estafa por el medio) cualquier derecho básico, es potencialmente recortado y relegado ante los “intereses superiores” de ese ente difuso que se ha dado en llamar “los mercados”, derivando incrementos constantes de una injusticia distributiva del bienestar que ya era insoportable, parece haber generado algunas respuentas ciudadanas que apuntan pasos materiales hacia un mundo más humano caracterizado por una suerte de retorno a viejas prácticas del apoyo mutuo (sí, aquel que ya en 1902, El Apoyo Mutuo: Un factor de la Evolución, Piotr Alekséyevich Kropotkin señalaba como clave etnológica frente a los delirantes discursos del darwinismo social), de la solidaridad entre iguales que, al margen de la tutela del Estado, tratan de recuperar una concepción colectiva del bienestar.
Y, sin embargo, el discurso oficial y el imaginario dominante sigue imponiendo fortalezas, cerradas a cal y canto para tantas gentes desamparadas como respuesta al devenir contemporáneo del llamado conflicto Norte/Sur, que supone que sobre las bases plurinacionales que dieron lugar a la constitución de los Estados modernos, hace poco más de dos siglos, y la polietnicidad derivada de sus prácticas colonialistas a lo largo del siglo XIX, se van multiplicando hoy en el mundo económicamente desarrollado (y subdesarrollante), el llamado Norte, las “presiones” del flujo migratorio (económico y político) masivo procedente del mundo económicamente subdesarrollado (y desarrollante), los países del llamado Sur… Porque este proceso va reconfigurando nuestras sociedades en una suerte (más bien desgracia) de multiculturalismo de la desigualdad sobrevenido que se añade al conflicto cultural propio de las sociedades complejas (con fenómenos contraculturales que rechazan y dinamizan la cultura dominante; con subculturas, como la rural, la femenina o la de las opciones sexuales minoritarias, que tratan de resistir y modificar el carácter urbano, masculino y heterosexual de la cultura hegemónica;…). Porque, mientras, la disolución del viejo conflicto Este/Oeste ha dejado expedito el camino hacia el poder real (y hacia los imaginarios colectivos que deriva) al neoliberalismo rampante, que, con su “discurso único” trata de legitimar las políticas de ajuste estructural  (en realidad, la transferencia al sector privado de toda actividad susceptible de ser convertida en negocio, bajo el principio de “privatizar las ganancias y socializar las pérdidas –ya sea mediante la acción  residual de los Estados, cuando se trata de empresas o entidades financieras que ven frustrado su “afán emprendedor”, o, cada vez con mayor frecuencia e intensidad, de la mera solidaridad colectiva, cuando se trata de personas que ven precarizada su vida-“)… Y ello, supone,de hecho, en lo global y en lo local, actos y prácticas que violan sin recato los principios que articulan la mismísima Declaración Universal de los Derechos Humanos, desde la primera generación de esos derechos humanos (con quiebras evidentes del principio de libertad a favor del “imperio del más fuerte”), a la tercera (con quiebras del principio de solidaridad como éstas de las que hoy participan los gobiernos europeos ante los flujos de personas que huyen de la situación provocada en Oriente Próximo y Medio), pasando por la  segunda (con quiebras del principio de igualdad que suponen el desmantelamiento efectivo de los incipientes Estados del bienestar) Todo ello sucede, claro está, en plena crisis del concepto de Estado-nación, ya sin verdadera capacidad para administrar con la más mínima autonomía su territorio al estar en cuestión las propias ideas de Estado de Derecho, Estado Social de Derecho y el marco moderno de relaciones internacionales
Resultado de imagen de Forges sobre solidaridadUn lugar y una hora, en fin, donde las principales percepciones, actitudes y comportamientos ante “los otros” no pueden ya conformarse con una tolerancia discursiva al servicio del “juego de las alteridades” (por ejemplo, con los discursos y prácticas de la tolerancia cero que, en realidad, sirven para legitimar el incremento del control social sobre mentes y cuerpos). Y, por ello, debemos someter a crítica los propios procesos de construcción formal (normativa) de la tolerancia en nuestras sociedades, en cuanto se ven orientados por una concepción meramente mecánica (tolerancia como “desviación admisible de la norma”) al servicio de los intereses hegemónicos del mercado (como se ve nítidamente, por ejemplo, en propuestas viejas y nuevas ante la inmigración pluriétnica, como el llamado “contrato de integración”), que tratan de anular toda tentación de ese apoyo mutuo, de esa solidaridad entre iguales. Porque sólo así podremos contribuir al debate y la reflexión compartida sobre la moralidad y viabilidad humana de las consecuencias políticas y sociales (más allá del mero cálculo económico -“sólo el necio confunde valor y precio” diría Antonio Machado-), de ese apoyo mutuo como vía de resistencia material posible ante la sinrazón perpetuadora de la injusticia excluyente (que, por ende, es el caldo de cultivo más propicio para el odio, la violencia y el terror).
¿Cabe pues, aquí y ahora, en estas sociedades “desarrolladas”, el ensayo de soluciones simples (como el mero filtrado u obstaculización de los “flujos de la desesperación” que ahora practica la otrora acogedora y hoy descompuesta Europa con quienes huyen del hambre o el terror cotidianos, como la mera exclusión o la expulsión selectiva manu militari) para los conflictos derivados de la construcción histórica de colectividades complejas?...  La tentación excluyente en ese mundo globalizado e interconectado, que tanto gusta de publicitar  el pensamiento neoliberal, parece vana y absurda, pues, entre otras cosas, exigirá el continuo reforzamiento de esa manu militari (a la vez que se levantan muros cada vez más altos con “concertinas” cada vez más hirientes para los cuerpos desvalidos y los valores de la humanidad toda) que, ante la radical injusticia en el reparto mundial de la riqueza, resista por la fuerza la presión de los más desfavorecidos… ¿Es, más bien, la respuesta más adecuada aquella que, partiendo del (re)conocimiento del otro, busca la realización material de las condiciones objetivas para el desbordamiento de la alteridad en un pluralismo complejo capaz de entender y posibilitar la convivencia cotidiana a partir del impulso solidario que deriva en apoyo mutuo?... Y, ¿cómo hacerlo?.

Resultado de imagen de Forges sobre apoyo mutuoTodo ello será introducido, en sus aspectos conceptuales y básicos, y desarrollado por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, que, como siempre, facilitará a las personas participantes un dossier de elaboración propia con documentación sobre el tema abordado, incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, artículos e informaciones de interés, chistes, etc.. Tras su intervención (e, incluso, durante la misma) habrá un debate general entre todas las personas presentes (recordamos que, en relación con este Foro se habrá proyectado ya, el jueves, 15 de Diciembre, en el Cine-Forum “Imágenes para pensar”, la película Amélie, 2001, de Jean-Pierre Jeunet). La sesión, se celebra en relación con el Día Internacional de la Solidaridad Humana  (20 de Diciembre) y tendrá lugar en el Aula 3 (Segunda Planta), con asistencia libre. 

miércoles, 4 de marzo de 2015

Charlando de "Sociofobia" con César Rendueles en La Casa de la Buelga, Ciaño (6-3-2015)

Viernes, 6 de marzo de 2015, 20 horas
PRESENTACIÓN DEL ENSAYO:

Sociofobia: El cambio político en

la era de la utopía digital

(Madird, Capitán Swing, 2013)

de Cesar Rendueles

Glosa del autor y de su obra a cargo de Nacho Fernández del Castro
y por CAUCE la profesora Paula Rodríguez
Casa de la Buelga, Ciaño-Langreo
ORGANIZA:
Cauce del Nalón

sábado, 8 de marzo de 2014

Pensamiento del Día, 8-3-2014




«Cuando yo muera amado mío no cantes para mí canciones tristes, olvida falsedades del pasado, recuerda que fueron sólo sueños que tuviste. Hubo un palacio de quimeras en mi rostro. Eso fui. Mi epitafio preferido sería que mañana, cuando la tierra cubra ese cuerpo dolorido que es el mío, tú anduvieras desangrándote por calles y plazuelas, diciendo mi nombre, no en voz baja, que se apaga tan sólo con el ruido de unos pasos, no con palabras encendidas, ya dijimos que se venden, no con ojos enrojecidos por las lágrimas, que quizás no serían para mí. Este sueño este sueño que tuviste y que fue tuyo. Mira, no vayas a la playa, mañana, a esa hora tan privilegiada, tan justamente pretendida, cuando mi sangre ya esté helada y mis uñas que comía por no verte y que sólo pintaba de vez en cuando para ti, ya no serán rosadas ni moradas, negro refugio de gusanos hambrientos. Si fueran, como dijiste un día para conquistarme, de seda. Pero no habrá capullos bajo tierra. ¿Por qué deshicimos el mundo soplando sobre él como antaño sobre un pastel?. El tiempo nos perdió, no el que vivimos, ni el que soñamos, se nos contagió. Soplará el viento, caerá la lluvia, pesará la nieve, primero sobre la tierra, después sobre mi cuerpo. Entonces, a esa hora, cuando en ningún bar de la ciudad puedas encontrar mi mirada, ¿cómo no iba a recordártelo a cada instante?. Construimos un castillo en la otra orilla. Mataste un pájaro en el monte en primavera para hacer de sus plumas torreones y cortamos miles de rosas para con sus pétalos edificar la fachada principal. ¿Recuerdas?. Qué problema planteaba el puente levadizo: un hada nos sopló al oído que fuera lirios. Y yo, que siempre fui tan tonta, pregunté, cómo asusta el silencio de mañana, si no sufriría frío el duende del castillo. No pusiste cristales en las ventanas. Me enseñaste que, en los castillos medievales, las ventanas sin cristales. Pero me los concediste y afirmaste que la fuerza de mis ojos guardaría al duende de morir a causa de los fríos invernales. Cuando yo muera, mañana, habrá cesado el miedo de pensar que ya siempre estaré sola, entonces no vagues por las calles, no entres a tomar copas por lo bares, porque si te ves en los cristales, si te ves reflejado en cualquier parte no verás tus ojos que yo dije llenos de verbenas, no verás tu boca que besaba sin razón, tu pelo, ¿está encanecido ahora o sigue siendo de seda como cuando te disfrazabas de pastor?. Verás tu rostro de cansancio, y tus ojos, que murieron, son sólo agujeros de metal. Me miraba. Veía un palacio de quimeras en mi rostro y en mis manos, qué pena que no sirvieran para nada. Era ausencia. No de tí. Ni de él. Una Mujer me dijo un día que cuando se empieza no se acaba. Qué falsa invulnerabilidad la felicidad. ¿Dónde estará ahora?. ¿Dónde estaré mañana?. No me mandes flores a casa. No pongas rosas sobre el mármol de mi fosa. No vagues por las calles, no escribas cartas sentimentales que sólo serían para tí. Ese sueño, ese sueño que tuviste, extraño paraíso de ilusiones, lo supiste, antes que nadie, cómo muere poco a poco un corazón, cómo atrae la llamada del recuerdo aunque falso cómo guía nuestros pasos. No te pierdas mañana en historias que inventamos y apuntamos sobre el viento. Qué mentira nuestra adolescencia de payasos. Vete, vete allí, mañana, sin cantar canciones tristes que no serían para mí, entra y pide aquella mesa de cartón adornada con mariposas blancas. Alguien dijo que suene el acordeón y Ella, Ella nos citó en París en Primavera. Mira, mañana, a esa hora, qué miedo tengo ahora, nunca quise dormir sola y de hoy en dos auroras. Pero, ¿qué podía hacer yo?. Qué innoble el amor cuando es simplemente ausencia, dijo aquel joven atildado, ¿agradeciste tú su mirada de cristal?. Vete allí mañana y recuerda mis manos de tonta enamorada No de ti. Ni de él. Tampoco Ella, tan lejana. Cuatro niños alquilaron una mesa para reunir sus cuerpos, muñecos de cera. Fue a la hora de las luces. Las hogueras El acordeonista enloqueció, arrancó el puñal de plata de entre sus costillas y rasgó el instrumento de cartón. No surgieron notas, sólo viento y mil espejos de color. Él era. Él disfrazado de rufián espiándonos desde su irreductible rostro de marfil. Agitó en el aire su pañuelo de seda. Qué grotesco su intento para hacer que apareciera no una paloma, una liebre o una flor, sino sólo el rostro que siempre había amado. Lo contó luego, que nos vio, brindando por un futuro, mientras íntimamente seguíamos soñando en convertirnos en gnomos y en señores de mil tierras conquistadas o en vasallos de un rey enamorado de las flores. Por qué no dijiste que te ibas a la guerra. Incluso Él te hubiera dado el corazón. ¿Estaba el vuestro destrozado por la vida?. No el mío ni por los sueños. La canción. No cantes para mí canciones tan tristes como aquélla, no me llames esta noche, no estaré. Luego la vi. El terciopelo rojo de mesas y paredes me envolvió en la creencia de que escapa todo cuanto vuela. ¿Cómo iba a contarlo aquella noche?. Me lo dijo de un tirón, anda, vete, sé buena. Hablasteis de escaramuzas y de lo locas que son algunas chicas. Peter Pan encerrado bajo siete llaves. Y murió. Abandonado en un oscuro rincón del calabozo más helado. Salió en los periódicos que, al día siguiente, todos los niños del mundo a la edad de siete años se sentaron. Qué duro el banco de madera tras las rejas del Banco de Inglaterra. Medían como metro cuarenta. Eran, no viejos ni muertos, estaban arrugados. Alcoholizados. No es gran cosa el alcohol. Sólo que hay noches y casas y ríos y ojos que se cierran y cuerpos que se balancean y bocas que se abren titubean y se escapan, vuelan las quimeras. Las noches y las calles. Mata el alcohol, lo dijo Él, que lo sabía, deshace, era tan digno, tan perfecto, no bebas, decía, vete a casa, no bebas, decía, vete al campo, no bebas, decía, porque nada alegra un corazón pervertido por la melancolía. Él lo dijo aquella noche. El frío cortó la copa de los árboles y el viento trató de derribar unos cuantos edificios y ví colgados por las esquinas grandes posters luminosos anunciando la noticia de lo que ya se presentía. Vete allí mañana, aguardan las estanterías de licores, los mármoles de estrías dislocadas, las palabras. Hablaban y decían y olvidaban. Y Él. Él vivía de las noches y de las esferas que el humo de los cigarrillos dibujaba en ellas. Habló. De Aquella Chica. Qué manías, qué tristes pueden ser algunas vidas. Qué miedo ahora, pero mañana nada. Quisiera que cantaras canciones tan tristes como aquélla, pero no llegarán hasta el fondo de la tierra; quisiera que lloraras, pero las lágrimas no lograrán traspasar el frío de una lápida; quisiera que con un cuchillo rasgarais en la carne, en la vuestra que ha sido amada, que inundarais las calles con sangre desesperada, pero no calará mi fosa para calentar la mía, helada. Cuando haya muerto, amado mío, quédate como estás ahora, muñeco inerte, amodorrado bajo mi sábana, no intentes poner en movimiento tus piernas sólo llenas de serrín. Querido, querido Pinocho, quédate donde estás, besaré tu nariz tan amada, compréndelo, no puedes andar por el mundo con ella, no puedes pretender ser bien acogido teniendo en cuenta que no sabes ni hablar. Juguete que nunca se olvida, vuélvete al bazar. Cristales transparentes, compañeros de otros tiempos que no contarán historias confusas como yo las mías. Ni te dirán Querido, querido Pinocho, mañana llevaría conmigo al centro del olvido tu sonrisa de loco abandonado, tu cuerpo de serrín. Vete. É



l, un día, ya harto, rompió el silencio de mi vida. Se lo dijo, a aquel joven ignorante de verbenas. Aquella Chica es una loca enamorada de la vida. Esa Mujer una loca enamorada de sí misma, no me esperes a la salida del teatro porque no iré. Querido, querido Pinocho, vuélvete al bazar. Vete a ver volar los aviones. Vuelan y revientan en el aire. Y el cielo tiembla. Centellea. Y es como cuando una estrella o el corazón se desintegra.»

(Ana María MOIX I MESSEGUER; Barcelona, 1947 - 28 de febrero de 2014.  
De No time for flowers y otras historias, 1971.)


Hoy, Día de la Mujer, en medio de un mundo inhóspito en que, hombres o mujeres, deambulamos por la vida entre la evidencia de la muerte de cuanto amamos y el deseo de dejar memoria vívida en quienes amamos, ante la expectativa de que todo lo que despertó nuestros anhelos y alentó nuestras risas y lágrimas se desintegre, es más necesaria que nunca la construcción de unas relaciones intergenéricas de reconocimiento, igualdad y apoyo mutuo.



Y ello porque no existe “la mujer” (como no existe “el hombre”), sino mujeres concretas, diversas y variopintas en su realidad personal y colectiva... Mujeres que (como los hombres) necesitan ser reconocidas en esa pluralidad, tantas veces doliente, como paso hacia una verdadera implantación social del yo capaz de integrarse en redes de relaciones horizontales fructíferas y vitalmente satisfactorias.



Sólo así podemos, hombres y mujeres, resistir tanto la tentación de un vacuo juego de dominios y sumisiones (sublimado y jaleado por ese nuevo erotismo literario femenino, tan en boga) en este entorno hostil de la lucha por la vida en la competencia capitalista, como el refugio en el regodeo mortificante y subjetivista de un leve malditismo.



Y, acaso, avanzar, más allá de todos los departamentos gubernamentales de justicia o interior, en la articulación de las condiciones de posibilidad para que cada cual, mujer u hombre, pueda ser (privada y públicamente) quien es.



En una sociedad verdaderamente pluralista.



Nacho Fernández del Castro, 8 de Marzo de 2014

sábado, 8 de diciembre de 2012

Pensamiento del Día, 8-12-2012



«Dios –susurró-, no me saques de esta prueba, pues es mía. Tendré que resolverla de alguna forma, eso es todo
 (Vintilă HORIA IUCAL; Segarcea, Rumanía, 18 de diciembre de 1915 - Collado Villalba, Madrid, España, 4 de abril de 1992. Oración de Manolete, personaje de “El fin del exilio” en El Fin Del Exilio: Cuentos de Juventud, 2002.)
Uno, ante el tétrico caos que nos rodea, tiene a veces la tentación de buscar algún dios, cualquier dios, al que poder encomendarse... Las fuerzas y poderes que determinan el oprobio globalizado aparecen ante nosotros como tan colosales y terribles que resultan inconmensurables desde nuestra humilde ciudadanía de a pie; así que acaso sintamos la necesidad de acudir aa esa vertiente “consoladora” que la propia tradición marxista reconocía en el opio religioso del pueblo.
Pero, ¿qué le vamos a hacer?, uno es racionalista y no puede...  Para ser más exactos, ni siquiera, en realidad, quiere. Porque en el fondo, y hasta en la superficie, uno sabe que estas “pruebas de resistencia” a las que cada día son sometidas nuestra paciencia y nuestra capacidad de supervivencia por los gobiernos de turno, los mercados o los voceros del sistema, sólo pueden superadas por nosotros mismos. Recuperando y diversificando, primero, las viejas formas del apoyo mutuo para, después, pasar de la respuesta a la batalla por otros mundos posibles en los que la Humanidad esté muy por encima de los Mercados y la Justicia sea algo más que el rótulo que figura en esos edificios habitados por seres togados.
Eso es todo.
Nacho Fernández del Castro, 8 de Diciembre de 2012

martes, 20 de noviembre de 2012

Pensamiento del Día, 20-11-2012



«Aura siguió llorando y con la cabeza embotada durante unas horas más, luego, acostumbrada como estaba a pensar todo despacio, empezó a imaginar lo que ocurriría con sus amigos y con toda Roma.»
 (Pilar MOLINA LLORENTE; Madrid, 1943. Aura gris, 2007.)
No están los tiempos para perderlos llorando, mientras se nos embota la cabeza en una confusión incapaz de llevarnos a hacer algo...
Dicen muchas voces cautas que de nada servirá cualquier cosa que se haga o se intente hacer... Pero lo dicen desde la neurosis experimental de la sumisión aprendida desde las enseñanzas de un sistema basado en la promoción de un consumo para la insatisfacción permanente, esencial e irresoluble. Lo dicen, en realidad, como víctimas de una pedagogía social planificada para la individualización del sujeto, para la ruptura de sus relaciones auténticas en el micro y mesocontexto sociales hasta impedirle ver más allá de los efectos inmediatos de cada acción sobre sí mismo.
La vida, bajo el capitalismo globalizado, se torna en carrera consumista hacia la nada que nos impide pensar, en general, y pensar, en concreto, qué pasa con quienes teníamos lazos de vecindad o incluso de amistad, qué pasa con nuestro barrio, con nuestra ciudad, con el mundo entero.
No deja de ser curioso cómo, evidenciando “en negativo” este fenómeno, la dichosa crisis/estafa, con su freno al consumo, hace renacer viejas y nuevas experiencias micro y mesocontextuales de apoyo mutuo como clave de supervivencia y/o resistencia. Y es que, al final, vivir es compartir, el yo nos es nada sin los demás y quienes siempre pagamos los platos rotos del sistema sólo podremos minimizar los daños actuando... Pero actuando con voluntad y óptoca colectiva.
Nacho Fernández del Castro, 20 de Noviembre de 2012

viernes, 15 de junio de 2012

Pensamiento del Día, 15-6-2012


«Mi tierra Langreo, cuenca minera por antonomasia, fue declarada por la UNESCO hace años el kilómetro cuadrado más culto del mundo.»
 (Alejandro MARTÍNEZ GALLO; AstorgaLeón, España, 1962 . Una mina llamada infierno, 2005.)
El primer detective asturiano, Ramalho, descendiente de aquellos portugueses que se buscaron la vida en los cuencas asturleonesas de los años sesenta del pasado siglo, señalaba esa unión pocas veces reconocida entre minería y cultura... Porque, además, más allá de las Casas del Pueblo, las Casas de Cultura, las bibliotecas o los cines que florecieron rápidamente al lado de las barriadas mineras, las propias minas fueron cuajando una inequívoca y valiosísima cultura propia, una cultura de la solidaridad y el apoyo mutuo.
Y es precisamente por eso, por lo que hoy desde Tuilla, pequeño rincón de sindicalistas y políticos, de actores y universitarios desbordados ahora todos ellos por el balón planetario del Guaje, pero pequeño rincón ante todo y sobre todo de mineros, queremos gritar que no se puede dar un paso atrás con respecto a los planes vigentes sobre la minería... No podemos seguir dejando, en estos tiempos de ataque a todo lo público en los que la educación y la salud de todos también se ven amenazadas, que entierren definitivamente lo que somos.
Hace ya muchos años que en Tuilla un accidente se aprovechó para cerrar uno de los pozos más productivos que entonces quedaban en la región... ¡No dejemos que, por imposiciones externas, la sumisión callada de un presidente o la chulería de un ministro, en los pozos cerrados vaya quedando nuestro ser y nuestra memoria!. ¡No dejemos que privaticen nuestra precariedad para socializar sus pérdidas!.
No dejemos, en suma, que nuestra cultura minera quede condenada al olvido o a convertirse en un simple medio para, ahora nosotros, buscarnos la vida en otros lares.
Nacho Fernández del Castro, 15 de Junio de 2012  
(Para la concentración del 16-6-2012 ante el Pozo Candín)