El
Centro Municipal Integrado de El
Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón) desarrollará el Martes, 25 de
Abril del 2017, a las 19’30 horas,
la sesión mensual del
Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” para continuar
su programación del Primer Semestre de
2017 abordando el tema «La Filosofía ante un planeta amenazado aquí y ahora: ¿Quién
escucha la voz de la Madre Tierra?»...
La sesión se plantea como reflexión general y concreta a partir
de hechos como el de que la pérdida de
diversidad biológica se ha convertido ya en una de las constantes ecológicas en nuestro planeta… Cada día desaparecen más
y más especies y otras se sitúan en grave riesgo de desaparición (sin permitir
un ritmo de “sustitución natural” por otras que aparecen o se consolidan)… Y,
como resulta innegable que la biodiversidad
es el mejor síntoma de riqueza natural
(un bioma es indudablemente más rico cuanto mayor sea la diversidad biológica que atesora),
debemos someter a análisis crítico las actividades humanas que, en su acelerada
demanda de materias primas y energía, en su galopante acumulación de residuos biodestructores, la ponen en
grave riesgo. En efecto, la relevancia de la biodiversidad no radica sólo (ni fundamentalmente) en sus aspectos ecológicos, sino también (y, acaso,
sobre todo) en los económicos y científicos… Su propia dinámica evolutiva hace que
“naturalmente” (en relación con el medio
y sus cambios más o menos drásticos)
estén desapareciendo de continuo unas especies y apareciendo otras; pero la
actividad humana (desde las deforestaciones
o la depredación abusiva hasta la contaminación específica o la emisión de gases que deriva en el
calentamiento global) acelera drásticamente los cambios en numerosos habitats hasta poner en grave riesgo los
seres vivos que los pueblan (o
algunos de ellos, al menos, con nefastas consecuencias en la cadena trófica correspondiente). En
suma, intervenciones que cuestionan severamente la propia relación del ser
humano con el resto de los seres vivos
(tal y como ya señalaba, en 1855, Seattle, Jefe de las tribus suquamish y duwamish, en su carta al
presidente estadounidense Franklin Pierce ante la demanda de sus territorios
que este le había hecho el año anterior, prometiendo crear una “reserva” para
su pueblo), ponen en peligro la propia supervivencia…
¿Quiénes se preocupan hoy, aquí y ahora, por escuchar, extender, actualizar y
dar sentido práctico a las viejas reflexiones del Jefe Seattle en nombre de la
Madre Tierra?, ¿quiénes se muestran dispuestos a exigir que las actividades
humanas favorezcan la biodiversidad
en lugar de destruirla?.. ¿Quiénes, en suma, pueden y quieren dar el paso hacia
una nueva ciudadanía global y responsable
que anteponga la razón humana
(universal y diacrónica, pero local y concreta) a los intereses coyunturales
del beneficio inmediato para unos pocos?, ¿y cómo?.
Porque,
evidentemente, nuestra forma de vida sobre el planeta, ese sistema de desarrollo basado en la explotación y el consumo que
despilfarra energía y acumula residuos, tiene mucho que ver en
el asunto… Y ahora mismo, con Donald Trump y Kim Jong-un “jugando” a ver quién
es más chulo (o, si se quiere, a ser los dioses de esta triste hora del
planeta), como adolescentes que han sustituido los puños y los palos por el
armamento más letal (incluyendo el nuclear), la cosa se pone especialmente fea
(el primer presupuesto del recientemente elegido presidente estadounidense
anuncia no sólo drásticos recortes en partidas sociales, cooperación y
diplomacia –es decir, cuanto huela a políticas de equilibrio, consenso e
igualdad en el interior y en el exterior-, sino también y muy especialmente la
desaparición de todo impulso a políticas energéticas vinculadas a recursos
alternativos y renovables y de cualquier atisbo de lucha contra el cambio
climático, así como, en general, el desprecio y postergación de cualquier planteamiento ambientalista a favor de
planes energéticos enraizados en las grandes transnacionales de los recursos
fósiles y una vuelta al desarrollo de la gran industria contaminante y de la
producción armamentística, lo cual no es extraño teniendo en cuanta dónde
encontró sus principales valedores).
Pero
el caso es que, haga lo que haga la primera economía mundial, la contaminación
en sus diversas formas, el cambio climático, la deforestación y urbanización
irracionales, etc. acorralan y esquilman cada día más el legado biológico de la
Tierra.
Incluso
ahora que la letanía de la crisis
económica aún lo llena todo, con su relativa contención del consumo que la
supuesta recuperación anunciada sólo logra reactivar muy lentamente, los
reflejos en los medios de comunicación social de múltiples y continuos
“desastres medioambientales” salpican nuestras miradas poniendo el énfasis
sobre las acciones humanas que los provocan o favorecen… Y, con ello, nos lleva
a examinar las consecuencias de la omnipresente crisis cíclica sobre la presencia y sentido de las “políticas
medioambientales” en las agendas locales, nacionales e internacionales desde su
voluntad de enfrentarse a los problemas más allá de los intereses que pueden
oponerse (eventual o estructuralmente) a la misma. Porque, de hecho, aparecerá
una cierta bipolarización, en este
aspecto, en lo que se refiere al medio
ambiente: por un lado, las urgencias derivadas de los muchos agujeros a
tapar en lo inmediato se están aprovechando por el capitalismo depredador para alentar una ya muy evidente
postergación de los planteamientos
medioambientales por parte de las instituciones; por otro, la debacle de la
producción y el consumo en el mundo
económicamente desarrollado y subdesarrollaante está provocando una
contención del despilfarro energético y, consiguientemente, de la emisión de
agentes contaminantes, que resulta muy beneficiosa (o, en todo caso, menos perjudicial)
para el planeta (incluyendo, la irrupción de ciertas propuestas públicas y,
sobre todo, derivadas de la solidaridad y
la cooperación entre iguales que apuntan, más o menos decididamente, a modos de vida ecológicamente más responsables y sostenibles en su vinculación con
la naturaleza) Esto, inevitablemente, nos lleva
a renovar el debate sobre la
sostenibilidad de nuestro modo de vida o la necesidad de redistribuir el desarrollo a la luz de
propuestas prácticas como la de la teoría
del decrecimiento.

Porque, ¿cómo
transformar hoy, aquí y ahora, nuestros hábitos para no apoyar el expolio sistemático del planeta (un
expolio que sólo parece detenerse ante la inercial “sacralización de lo
humano”, pues permite alegremente hasta que las grandes transnacionales
agrarias se adueñen del patrimonio genético zoológico y botánico y sólo pone
barreras a que se haga lo mismo con el de la especie humana)?, ¿cómo denunciar
el sinsentido de nuestro modelo de
crecimiento sin caer en la tentación de las débiles proclamas de “retorno a las
cavernas” (o el temor a un nuevo medioevo,
como de modo distinto y con distintas bases de voluntad/modelo alternativo o
colapso/apocalipsis, vienen apuntando Umberto Eco, Furio Colombo, Francesco
Alberoni y Giuseppe Sacco -Documenti su li nuovo medioevo, 1973-,
Georges Duby -An 1000, an 2000. Sur les traces de nos
peurs, 1995-, Jacques Le Goff -Un Autre Moyen Âge,
1999-, o Tammaso di Carpegna Folconieri -Medioevo militante. La politica di oggi alle
prese con barbari e crociati, 2011-)?, ¿cómo
forzar a esos políticos, que llevan las “Cumbres Ambientales” (del Cambio
Climático a las Especies Amenazadas) de fracaso en fracaso, a cambiar sus estrategias ligadas a intereses económicos
inmediatos en favor de la
Humanidad (presente y futura)?... ¿Cómo armonizar, en fin, la
posibilidad (y extensión) de una “buena
vida humana”, con el fomento de la
diversidad biológica entendido como respeto
a la Naturaleza
de la que, inevitablemente, formamos parte?.
O, para decirlo con las propias palabras con
las que el Jefe Seattle terminaba su carta, «¿Qué
ha sucedido con el bosque espeso?. Desapareció… ¿Qué ha sucedido con el águila?.
Desapareció…. La vida ha terminado. Ahora empieza la supervivencia.»
Todo ello será
introducido, en sus aspectos conceptuales básicos, por el propio coordinador
del Foro, José Ignacio Fernández del Castro, y desarrollado, en su
núcleo central por Covadonga LINARES CARDOSO, Profesora del
Departamento de Biología y Geología del IES “Fernández Vallín” de Gijón, Licenciada en Bilogía por la Universidad
de Oviedo (2009), primera promoción del Master
de Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato
y Formación Profesional (2009-2010), Becaria
Predoctoral del Programa Severo Ochoa (2012-2014), y participante en
diversos grupos de investigación y congresos internacionales, es autora de numerosas
publicaciones (por ejemplo, “La sostenibilidad de la cultura científica en la
sociedad digital: utopías y perspectivas de futuro” en Ábaco 68-69: La sociedad digital, 2011:
37-42) centrados en sus principales áreas de interés académico: la educación
mediática aplicada a la didáctica de las ciencias naturales, las tecnologías de
la información y la comunicación en la educación, y la innovación en la
educación científica.
Como siempre, se
facilitará a las personas participantes un dossier elaborado por el
propio coordinador del Foro con documentación sobre el tema abordado
(incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y
cinematográficas, e informaciones de interés). Tras las intervenciones (e,
incluso, durante las mismas) habrá un debate general entre todas las personas
presentes.
La sesión, que se organiza en relación con el Día Internacional
de la Madre Tierra (22 de Abril) y para cuya preparación se ha proyectado, el 19 de Abril, la película Jugando en los campos del Señor
(Héctor Babenco, 1991),
tendrá lugar en el Aula 3 de la Segunda Planta,
con asistencia libre.