El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en su sesión del mes de Noviembre-2017 (Martes, 28, a las 19’30 horas) del Foro Filosófico Popular “Pensando aquí y ahora” abordará
el tema «La filosofía en dialéctica con lo escatológico
aquí y ahora: Del retrete como espacio (y tiempo) de reflexión al “amor a la
sabiduría” como excremento». La sesión
se plantea como un acercamiento general y concreto a las perspectivas y concepciones
desde las que “lo escatológico” ha establecido una cierta dialéctica histórica
con nuestra forma de ver y pensar el mundo… Para ello nos centraremos en los
sentidos mundanos de “lo escatológico”
que encuentran su etimología en el griego skor,
skatos= excremento + logos= tratado: 1/ “Que
tiene relación con la escatología o estudio y tratado de los excrementos y
suciedades”; 2/ “Se aplica al
lenguaje que es grosero e indecente, incluyendo las supersticiones y dichos
sobre los excrementos”… Dejaremos, por tanto, a un lado (aunque no
totalmente) el sentido teológico procedente del griego eskhatos= último + logos=
tratado: En Teología, “que tiene relación
con la escatología o conjunto de creencias y doctrinas referentes a la vida de
ultratumba, al destino último del ser humano y del universo”.
El hecho es que, ya decimos, muchos
seres humanos “evacúan” (evacuamos) sus mejores reflexiones, sus lecturas más
provechosas y hasta, en ocasiones, sus escritos más lúcidos y lucidos en la
intimidad del retrete, ese rincón de la privacidad que nos permite sentirnos
seguros, convencidos de que no habrá interrupciones molestas, refugiados tras
una puerta con cerrojo que a nadie extraña… Un refugio personal, en fin,
propicio a la relajación del cuerpo y el flujo libérrimo de las ideas. Es un
hecho que el retrete, gran símbolo de
las políticas públicas de saneamiento
universal (lo que llevó a la Asamblea General de las Naciones Unidas a
dictar el 24 de julio de 2013 la Resolución 67/291 por la que «decide designar
el 19 de noviembre Día Mundial del Retrete en el contexto
de la propuesta Saneamiento para Todos»,
plasmada en una campaña de toma de conciencia de la importancia del acceso
sostenible al agua potable y a servicios básicos de saneamiento), ha
salvado más vidas que cualquier medicamento (para decirlo con palabras de la
propia Organización de las Naciones
Unidas al señalar como tema del Día
Mundial del Retrete 2017 el de
las Aguas Residuales bajo el lema “¿Dónde van las heces?”: «Los retretes salvan vidas porque
evitan que a través de las heces humanas se propaguen enfermedades mortales.
Sin embargo, 4500 millones de personas no cuentan en sus viviendas con sistemas
que eliminen los excrementos de forma segura. Celebramos el Día Mundial del
Retrete para concienciar acerca de la crisis mundial de saneamiento y fomentar
medidas que la resuelvan.
Para 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en concreto el ODS 6, tiene por fin hacer llegar el saneamiento a todos los habitantes del planeta, reducir a la mitad las aguas no tratadas y aumentar su re-utilización. […] Este año, la celebración del Día Mundial de Retrete se centra en el tratamiento de las aguas residuales, al igual que el pasado Día Mundial del Agua. En este contexto, nos hacemos la pregunta “¿Dónde van las heces?”.
Para alcanzar el ODS 6, es necesario que las heces pasen por un proceso compuesto por cuatro fases: 1- Depósito: Las heces deben depositadas retretes higiénicos y almacenadas en fosas o contenedores herméticos, de manera que los excrementos no entren en contacto con las personas. 2- Transporte: Tuberías o servicios de vaciado de letrinas para llevar las heces a la fase de tratamiento. 3- Tratamiento: Las heces deben ser tratadas y convertidas en aguas residuales y deshechos depurados para que se puedan volver al medio ambiente sin que supongan un riesgo para la salud pública. Y 4- Eliminación y reutilización: Las heces, una vez tratadas correctamente, se pueden reutilizar como combustible o fertilizante.»)… Pero no lo es menos que, a medida que se va extendiendo por sociedades más saludables, podemos decir que vamos al retrete, luego pensamos, luego existimos. Una existencia más allá de toda duda (Cartesius dixit, porque ni el genio maligno puede evitar nuestras necesidades de defecar) que no puede ser ajena al hecho de que hoy hay dos mil cuatrocientos millones de personas que carecen de letrinas adecuadas y mil millones se ven obligadas aún a defecar al aire libre. «Primum vivere, deinde philosophari», dice el adagio latino de diversa atribución (¿Hobbes?, ¿Descartes?, incluso en el soneto “Dálogo entre Babieca y Rocinante” del Prólogo de El Quijote se utiliza una fórmula opuesta, pues, el caballo del Cid se enreda en la siguiente conversación con el asno de Sancho: «…-¿Es necedad amar? -No es gran prudencia. / -Metafísico estáis. -Es que no como…») y, en efecto, debemos hacernos conscientes del privilegio que supone, aquí y ahora, disponer del tiempo y el espacio para sentir el platónico asombro que nos lleve a interrogarnos socráticamente para, conociéndonos a nosotros mismos en nuestras propias miserias, reflexionar sobre cuanto nos rodea. La falta de acceso a un retrete o la deficiencia del mismo no sólo aumentan el riesgo de enfermedad, sino que convierte especialmente a mujeres y niñas en potencial objeto de abusos y violaciones por falta de refugio para la privacidad de sus deposiciones... Pero, ¿no es la ausencia de retretes adecuados, más allá de esos riesgos físicos radicales, también una pérdida, para mujeres y hombres, niñas y niños, de la ocasión para “pararse a pensar”, desde un refugio seguro en medio del más o menos agitado devenir de la vida?. Porque, como la disposición de fuentes seguras de agua potable y el acceso a un buen saneamiento se consagran como derechos humanos básicos, también la Conferencia General de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) proclamó, el 29 de Julio de 2005 (Resolución 33C/45), el tercer jueves del mes de Noviembre como Día Mundial de la Filosofía por cuanto «La filosofía es el estudio de la naturaleza de la realidad y de la existencia, de lo que es posible conocer, y del comportamiento correcto e incorrecto. Proviene de la palabra griega “phílosophía”, que significa “el amor a la sabiduría”. Es uno de los campos más importantes del pensamiento humano, ya que aspira a llegar al sentido mismo de la vida.
Muchos pensadores afirman que el “asombro” es la raíz de la filosofía. De hecho, la filosofía proviene de la tendencia natural de los seres humanos de sentirse asombrados por sí mismos y por el mundo que les rodea. La filosofía nos enseña a reflexionar sobre la reflexión misma, a cuestionar continuamente verdades ya establecidas, a verificar hipótesis y a encontrar conclusiones. Durante siglos, en todas las culturas, la filosofía ha dado a luz conceptos, ideas y análisis que han sentado las bases del pensamiento crítico, independiente y creativo.
Para la UNESCO, la filosofía proporciona las bases conceptuales de los principios y valores de los que depende la paz mundial: la democracia, los derechos humanos, la justicia y la igualdad. Además, la filosofía ayuda a consolidar los auténticos fundamentos de la coexistencia pacífica y la tolerancia.»
Para 2030, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en concreto el ODS 6, tiene por fin hacer llegar el saneamiento a todos los habitantes del planeta, reducir a la mitad las aguas no tratadas y aumentar su re-utilización. […] Este año, la celebración del Día Mundial de Retrete se centra en el tratamiento de las aguas residuales, al igual que el pasado Día Mundial del Agua. En este contexto, nos hacemos la pregunta “¿Dónde van las heces?”.
Para alcanzar el ODS 6, es necesario que las heces pasen por un proceso compuesto por cuatro fases: 1- Depósito: Las heces deben depositadas retretes higiénicos y almacenadas en fosas o contenedores herméticos, de manera que los excrementos no entren en contacto con las personas. 2- Transporte: Tuberías o servicios de vaciado de letrinas para llevar las heces a la fase de tratamiento. 3- Tratamiento: Las heces deben ser tratadas y convertidas en aguas residuales y deshechos depurados para que se puedan volver al medio ambiente sin que supongan un riesgo para la salud pública. Y 4- Eliminación y reutilización: Las heces, una vez tratadas correctamente, se pueden reutilizar como combustible o fertilizante.»)… Pero no lo es menos que, a medida que se va extendiendo por sociedades más saludables, podemos decir que vamos al retrete, luego pensamos, luego existimos. Una existencia más allá de toda duda (Cartesius dixit, porque ni el genio maligno puede evitar nuestras necesidades de defecar) que no puede ser ajena al hecho de que hoy hay dos mil cuatrocientos millones de personas que carecen de letrinas adecuadas y mil millones se ven obligadas aún a defecar al aire libre. «Primum vivere, deinde philosophari», dice el adagio latino de diversa atribución (¿Hobbes?, ¿Descartes?, incluso en el soneto “Dálogo entre Babieca y Rocinante” del Prólogo de El Quijote se utiliza una fórmula opuesta, pues, el caballo del Cid se enreda en la siguiente conversación con el asno de Sancho: «…-¿Es necedad amar? -No es gran prudencia. / -Metafísico estáis. -Es que no como…») y, en efecto, debemos hacernos conscientes del privilegio que supone, aquí y ahora, disponer del tiempo y el espacio para sentir el platónico asombro que nos lleve a interrogarnos socráticamente para, conociéndonos a nosotros mismos en nuestras propias miserias, reflexionar sobre cuanto nos rodea. La falta de acceso a un retrete o la deficiencia del mismo no sólo aumentan el riesgo de enfermedad, sino que convierte especialmente a mujeres y niñas en potencial objeto de abusos y violaciones por falta de refugio para la privacidad de sus deposiciones... Pero, ¿no es la ausencia de retretes adecuados, más allá de esos riesgos físicos radicales, también una pérdida, para mujeres y hombres, niñas y niños, de la ocasión para “pararse a pensar”, desde un refugio seguro en medio del más o menos agitado devenir de la vida?. Porque, como la disposición de fuentes seguras de agua potable y el acceso a un buen saneamiento se consagran como derechos humanos básicos, también la Conferencia General de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) proclamó, el 29 de Julio de 2005 (Resolución 33C/45), el tercer jueves del mes de Noviembre como Día Mundial de la Filosofía por cuanto «La filosofía es el estudio de la naturaleza de la realidad y de la existencia, de lo que es posible conocer, y del comportamiento correcto e incorrecto. Proviene de la palabra griega “phílosophía”, que significa “el amor a la sabiduría”. Es uno de los campos más importantes del pensamiento humano, ya que aspira a llegar al sentido mismo de la vida.
Muchos pensadores afirman que el “asombro” es la raíz de la filosofía. De hecho, la filosofía proviene de la tendencia natural de los seres humanos de sentirse asombrados por sí mismos y por el mundo que les rodea. La filosofía nos enseña a reflexionar sobre la reflexión misma, a cuestionar continuamente verdades ya establecidas, a verificar hipótesis y a encontrar conclusiones. Durante siglos, en todas las culturas, la filosofía ha dado a luz conceptos, ideas y análisis que han sentado las bases del pensamiento crítico, independiente y creativo.
Para la UNESCO, la filosofía proporciona las bases conceptuales de los principios y valores de los que depende la paz mundial: la democracia, los derechos humanos, la justicia y la igualdad. Además, la filosofía ayuda a consolidar los auténticos fundamentos de la coexistencia pacífica y la tolerancia.»
Pero,
como señalaba el psicoanalista francés Dominique Laporte en su Historia
de la mierda (1978 –edición en castellano en Pretextos, 1998-), «De la mierda no se habla. Pero ningún
objeto, ni siquiera el sexo, ha dado tanto que hablar, y esto ha ocurrido
siempre»… Y así sigue la cosa. Por eso es cada vez más urgente y necesario,
a medida que nuestras sociedades producen más y más excrecencias y basuras, el
debate público racional sobre “lo
excrementicio”, ya incorporado a
la cultura y núcleo constante de transgresión… ¿Cómo no hablar y reflexionar sobre algo tan
cotidiano (pensemos, por ejemplo, en los tres mil millones de rollos de papel
higiénico que se utilizan cada año en España) que, inevitablemente, “pringa”
nuestras sociedades, su cultura, sus artes y hasta sus religiones?... ¿En qué
momento, por ejemplo, un meadero (como propuso Duchamp) puede convertirse en
una obra de arte?: la cosa no puede, por supuesto, depender de una aislada
voluntad subjetiva cualquiera, sino que, cuando el pintor normando Marcel Duchamp hizo su
propuesta de “arte urinario” en 1917, enviando la fountain de forma anónima a un jurado artístico norteamericano (del
que él mismo formaba parte) tras seleccionarlo entre centenares de objetos
similares en una fábrica de artículos sanitarios producidos en serie,
introducía un factor objetivo que diferencia ese urinario (tan reconocido y
reconocible hoy en todo el orbe), de cualquier otro mingitorio idéntico
dedicado a su “función instrumental” recibiendo orina anónima: una firma (que
no fue la de Duchamp, sino el seudónimo R.
Mutt, el orondo y divertido héroe de cómic bien conocido entonces por el
público estadounidense) y la ubicación (con cambio de funcionalidad) que ella
le proporcionaría a través del jurado. Éste, salvo Duchamp mismo, ignoraba
la identidad del autor de esa propuesta que se situaba entre la astracanada
intrascendente y la transgresión revolucionaria que acabaría por desencadenas
cambios estéticos decisivos: los objetos «ready-made»,
tal como Duchamp los llamó por estar previa e industrialmente confeccionados,
entraban en las salas de arte para quedarse. Y es precisamente la pragmática simbólica, la intencionalidad
del artista al “imponer su presencia” en ellas sin cambios materiales visibles,
lo que transforma su significación, pasando de la condición primaria e higiénica
que lo vincula a los excusados a una secundaria y estética en la pared de un
museo… ¡El «ready-made» como punta de
lanza que introduce, para quedarse, lo
escatológico cotidiano en la historia del arte de vanguardia! (reflexiones
de gran interés a este respecto ofrece Jean Clair en De inmundo: Apofatismo y
apocatástasis en el arte de hoy -2004, con edicón en castella en Arena
Libros, 2007-).
Y
esto nos retrotrae a las fuentes teológicas del sentido de lo escatológico pues, por ejemplo, el hecho de que uno de los
nombres del Diablo sea Belcebú, «el señor
de las moscas», se debe, según el medievalista José María Miura, a que siempre
se consideró que el Angel Caído debía
de vivir rodeado de excrementos… Y los Evangelios
apócrifos cuentan que, ante los presentes recibidos de los Magos de
Oriente, la Virgen María les entregó un pañal del Niño Jesús con inequívocas muestras
de uso (al que luego se atribuirían poderes milagrosos, asegurando a día de hoy
la catedral Vieja de Lérida y la de Valencia la conservación de reliquias procedentes
de tan, en todos los sentidos, escatológico objeto). Y tampoco el Islam se “libra del marrón”: Abu Ayyub
al-Ansari (Medina, 576- Constantinopla, 674) precisó en su obra Sahih
las concretas nstrucciones de Mahoma al respecto: «Cuando vayáis a defecar, no os pongáis enfrente ni de espaldas a la
alquibla, sino en dirección al este o al oeste»; y Abu Hurairah (Baha, 603-
Medina, 681), compañero del propio Mahoma, relata en sus hadices cómo el Profeta se limpiaba con piedras tras evacuar. Por
otra parte, Laporte alude a la deificación que los egipcios hacían de los
excrementos de lagarto; y atribuye a la tribu de los Samoas en la Polinesia la celebración de los recién nacidos “como excrementos de sus dioses”.





Porque
debemos sostener, con Martha Nussbaum (El ocultamiento de lo humano: repugnacia, vergüenza y ley, 2004 –con edición castellana en Katz, 2006-), que la repugnancia ha
sido utilizada a lo largo de la historia como un poderoso instrumento al
servicio de los esfuerzos sociales dirigidos a la exclusión de grupos y
personas: nuestro impulso hacia la ruptura con nuestra condición animal es tan
intenso que ya no nos basta con proscribir heces, cucarachas y animales rastreros
o viscosos; necesitamos un grupo de humanos para unirnos contra ellos, un “otros” que demonizar, una alteridad que
podamos cargar de perversiones y máculas
para situarla en el límite entre lo humano
y lo asimilable como vilmente animal.
Toda cultura, toda sociedad, todo pueblo a lo largo de la historia y en
cualquier lugar del planeta se ha ocupado del cuerpo, de sus cuidados y
conflictos relativos a la sexualidad, la manifestación de emociones, la higiene, la moralidad, la dietética, la
indumentaria o las diversas prácticas para su mantenimiento, pero lo ha hecho
con la voluntad de generar un estado de
cosas al servicio de esa instrumentalización
normativa excluyente de grupos humanos, en una suerte (o desgracia) de orden desordenado que debe ser sometido
a crítica… Porque, si dejamos de preguntar (y preguntarnos) por lo incuestionable, acabará por
multiplicarse “lo que no admite cuestionamiento”… Y es así que el “pensar” y el
“decir” no puede partir sino del asombrado interés por temas cotidianos capaces
de despertar un legítimo y desinteresado amor
a la verdad… ¿Puede, por ello, nestro pensar y saber mostrarse ajeno al déficit
de satisfacción de las necesidades básicas (incluyendo el acceso a retretes
salubres) de tantos seres humanos que malviven estigmatizados y repugnados en
“lugares inmundos” –lugares a los que se condena también los “saberes
residuales”, verdaderas excrecencias del pensamiento en un mundo gobernado por
la límpida utilidad y el beneficio inmediato-?.


Todo ello será desarrollado, en sus aspectos conceptuales básicos y ejemplos problemáticos, por el propio coordinador del Foro, José Ignacio Fernández del Castro (Profesor de Filosofía de Secundaria). Como siempre, se facilitará a las personas participantes documentación sobre el tema abordado (incluyendo el guión de la sesión, recomendaciones bibliográficas y cinematográficas, e informaciones de interés), en un dossier elaborado por el coordinador del Foro. Tras su intervención (e, incluso, durante la misma) habrá un debate general entre todas las personas presentes. La sesión (que se celebra en relación con los Días Mundiales de la Filosofía –tercer jueves, 16, de Noviembre- y del Retrete -19 de Noviembre-) tendrá lugar en el Aula 3 de