«Entonces (...) el
censurar en los otros los vicios ocultos y miserias de uno mismo, el mirar la
paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio (el repugnarme la mierda que
pisé tan sólo por pertenecer a uno de mis semejantes y no a mí o un animal), no
es otra cosa que un honrado principio de conservación, conservación del
individuo, de la familia, de la sociedad, del Estado y, consecuentemente, de la
humanidad toda; es decir entonces un principio ético cuyas bases se asientan en
el impoluto y aséptico Imperio del Excremento Amado. Hizo una pausa. Defeco,
luego existo, concluyó con una sonrisa.»
(José
REVUELTAS SÁNCHEZ; Durango, México, 20 de noviembre de 1914 —
Ciudad de México,
14 de abril de 1976. Bautista
Zamora en Los días
terrenales 1949.)
¿Que quienes
se llenan la boca con discursos llenos de moralinas
regeneracionistas se muestran incapaces, pillados en falta real o supuesta
en su ejercicio de representación pública,
de dimitir para defender su honorabilidad
personalmente mientras salvaguardan la de la institución correspondiente y,
con ella, las condiciones de posibilidad
de la confianza de esa ciudadanía a
la que se supone que sirven?... Es lo que hay.
¿Que quienes
hacen proclamas económicas de liberalismo ejercen desde el poder una práctica
privatizadora de beneficios y socializadora de pérdidas?... Es lo que hay.
¿Que quienes
han logrado multiplicar las colas de los comedores y roperos sociales
(cambiando el extracto social de sus integrantes), establecer un servicio
informal de recogida previa y selectiva de todas las basuras en todo tipo de
contenedores de pueblos y ciudades, o expulsar del propio mercado laboral a jóvenes
bien formados (emigrantes forzados) e inmigrantes ya socialmente integrados (retornados
forzosos), consolidar para un largo periodo la expectativa del paro para una de
cada cuatro personas españolas, dicen que todo marcha adecuadamente y están muy
contentos?... Es lo que hay.
Pero no es
lo que hay... ¿A quién y por qué molesta tanto que haya voces disidentes
dispuestas a escuchar al pueblo para articular su voz en un discurso y una acción
políticas?... ¿No es ese, en suma, el verdadero origen (en la etimología y en
el ágora) de la democracia?.
¿Es que
realmente hay algún resto de ideología
en los partidos parlamentarios más allá de la propia permanencia en los nichos del poder formal al servicio de las castas del poder económico?.

Nacho Fernández del Castro,
8 de Mayo de 2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario