«¿Qué oscura fuerza, madre, o qué te
determina?.
Algo
hay, sin duda, cuando ya no oigo tu celeste gravedad.
No,
y era un río tu cuerpo.
No,
y la manzana de tus ojos.
Pregunto
tocando los contornos,
la
piel espesa de la noche
y si
respondes no es tu voz, sino otra dura.
Nunca
te he tenido mía, individual,
úsaliéndome
tú del cuerpo, sino cóncava como una iglesia,
profunda
como una nave,
madre
como el mar.
Lloras
y tus lágrimas caen como torres derribadas
una
a una en Guernica, en Teruel,
en
el Bajío de mi patria donde diariamente
un
campesino cae o un maestro queda ciego.
Como
tu llanto por la nieve sangrienta de Smolensk,
como
en cada joven sin labios caídos sobre el hemisferio.
No
recuerdo si rezabas y no sé, creo que no.
San
Andrés de la Sierra
era tu poesía
y
desde ahí soñabas como hijos, un músico, un pintor…
No
recuerdo si junto a mí, en la penumbra de una habitación,
rezabas
algo; y no, no quiero recordarlo;
una
vez caíste de rodillas. Me llevaban preso.
Levanta
tu enorme rostro gigantesco
donde
ha penetrado el mármol y crecen las flores.
Abre
los huesos de tus ojos
donde
cada ocho días penetra el agua de jardinero.
Estamos
aquí compareciendo ante la luz.
Ya
tus lágrimas triunfan.»
(José REVUELTAS SÁNCHEZ;
Durango, México, 20 de noviembre de 1914 — Ciudad de México,
14 de abril
de 1976. “La cosecha”, escrito en Mayo de
1942 yrecopilado en la Tercera parte: Poemas de
Las cenizas (Obra literaria póstuma), 1981 –incluido
luego en el volumen independiente con toda su poesía
El propósito ciego, 2009-.)
Por eso la única verdad, la única verdadera
redención, la única esperanza
redentora, está en las lágrimas
vertidas por quienes nos precedieron en la lucha por los sueños de la humanidad
ante los incesantes desastres de este
mundo... Porque esas lágrimas (como nuestras propias lágrimas para las
generaciones venideras) son el alimento de las resistencias ante el oprobio permanente (el de ayer, el de hoy, el
de mañana), el estímulo para la voz
disidente ante ante el discurso legitimador del amo (que llena de palabras
mercenarias cada página de los medios de comunicación, se proyecta en porras y togas en las calles y los
tribunales).
Y es un consuelo.
Nacho Fernández del Castro, 12 de Mayo de 2014
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