«Desde el punto de vista del mantenimiento de la
integridad de la señal es casi irrelevante el tipo de red que se utiliza, siempre y cuando las dos redes sean
idénticas.
Sin embargo, desde el punto de vista de reducción de ruido, las características de la red resultan cruciales. Si la respuesta de frecuencia o las señales de limitación de las características de la red son incorrectas, la reducción de ruido puede resultar insuficiente en ambas o, aún peor, una cantidad aparentemente cambiante de reducción de ruido en función de la señal.»
Sin embargo, desde el punto de vista de reducción de ruido, las características de la red resultan cruciales. Si la respuesta de frecuencia o las señales de limitación de las características de la red son incorrectas, la reducción de ruido puede resultar insuficiente en ambas o, aún peor, una cantidad aparentemente cambiante de reducción de ruido en función de la señal.»
(Ray Milton DOLBY; Portland, Estados
Unidos, 18 de enero de 1933 - San Francisco,
12 de septiembre de 2013; Oscar
1989, Grammy 1995 y Emmy 1989 y 2005 por su contribución técnica al cine, la música
y la televisión. Párrafo de “A noise
reduction system for consumer tape recording” en los
Papers of the Convention’71,
celebrada por la Audio
Engineering Society Inc., Central Europe Section,
en Colonia, Alemania; 16 al 18-3-1971)
Pero rápidamente comprendimos (y, sobre
todo, sentimos) que aquello era otra forma de vivir la ficción mucho más real... Así que, probablemente
ignorantes entonces del nombre del padre del invento, simplemente se lo agradecimos
a los dioses del cine (cada cual
tendría los suyos, que la cinefilia
es muy de sectas).
Dolby Surround, Dolby Pro Logic, DolbyNR (Noise Reduction)... Desde
ayer se ha hecho totalmente imposible que la evolución tecnológica de los sonidos
envolventes, que han ido pasando de las salas de cine a las de conciertos
y, finalmente, a nuestros propios hogares, siga siendo posible a partir de las ideas y los saberes de quien iniciara el proceso (bueno, es un decir, pues Ray
Dolby llevaba ya un par de años quebrado por el Alzheimer y una leucemia aceleró
su final).
Pero, como siempre, ahí queda su obra (una
obra que, entre otras menudencias, le valió una fortuna calculada en ¡tres mil quinientos millones de dólares!,
aparte del reconocimiento de toda la industria
del espectáculo).
Ray Dolby fue la personificación del éxito
de un ingeniero electrónico un poco visionario y muy capaz... Capaz también
de convertir sus amores y sueños en próspero negocio.
¿Es eso malo?. Evidentemente, no... Lo malo
es el intento planificado de cambio
social de mentalidades a través de la implantación de lo que el neoliberalismo rampante llama ahora cultura del emprendimiento. Y es esto
malo porque el valor del verdadero emprendimiento
está en la singularidad que anticipa
las condiciones de posibilidad de lo
nuevo; valor que, por ello, niega cualquier afán de multiplicar ad infinitum el número de verdaderos emprendedores... Tras estos, pocos y
singulares, sólo queda la incorporación de sus logros a desarrollos más o menos
mecánicos de reproducción y distribución
industrial.
El mantra
de la cultura del emprendimiento no
es más, en suma, que el intento de unos Estados-nación declinantes en su poder, asentados sobre pseudodemocracias insultantes para la ciudadanía y sumisos ante el “espíritu (neoliberal) de los tiempos”,
por eludir cualquier responsabilidad
sobre la situación de cada cual, trasvasando la misma al propio individuo
que deberá asumir las glorias de sus éxitos
y, sobre todo (porque siempre serán los más), las culpas de sus fracasos. Hablando en plata, es el
intento sistemático de
convencer a las huestes de personas desempleadas de que su situación no viene dada por la
combinación de empresarios trapicheros
que se pasaron de listos con gobernantes
incapaces y bien cebados, sino por sus propias carencias con respecto a la cultura emprendedora... O sea, por no
ser capaces de ser, cada uno a su nivel, como Ray Dolby. ¡Ése es, aquí y ahora,
el sonido que nos envuelve!... Demasiado ruido.

No hay comentarios:
Publicar un comentario