«No intentes cambiar el mundo,
intenta que el mundo no te cambie a ti.»
(Carlos
RUÍZ ZAFÓN; Barcelona, 25 de septiembre de
1964. Las luces de septiembre, 1995.)
Somos demasiados pretenciosos... El mundo que nos ha tocado vivir, la realidad circundante, lo dado no va a cambiar por mucho que
una voluntad particular o unas pocas voluntades conjuradas (por muy lúcidas,
y hasta lucidas, que sean) se empeñen. Los cambios
globales sólo se consolidarán cuando estén dadas las condiciones de posibilidad materiales para que así sea.
Así
que el análisis crítico de la realidad,
el mundo, lo dado es ya, en sí mismo, un principio de cambio y de transformación... Aunque sólo sea a nivel
de conciencia y en círculos muy
reducidos. Porque, de hecho, sitúa las miradas (y la acción) en la dirección
precisa para captar esas señales materiales y, eventualmente, poder contribuir
a acelerar el proceso.
Pero,
desde luego, cualquier cambio o transformación habrá de llegar a la calle, al
lugar donde ocurren las cosas reales, donde se nace y se muere, donde nos
relacionamos.
Así
que debiéramos asumir que nuestros discursos
críticos, nuestras cosmovisiones
lacerantes, nuestras representaciones
sociales transgresoras, nuestros imaginarios
colectivos rebeldes son lo único que podemos ofrecer mientras las
relaciones humanas se van transformando lentamente...
Somos
demasiado pretenciosos...
Nacho Fernández del Castro,
29 de Septiembre de 2013
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