«[...]Hoje é
sábado, amanhã é domingo
Amanhã não gosta de ver ninguém bem
Hoje é que é o dia do presente
O dia é sábado.
Impossível fugir a essa dura realidade
Neste momento todos os bares estão repletos de homens vazios
Todos os namorados estão de mãos entrelaçadas
Todos os maridos estão funcionando regularmente
Todas as mulheres estão atentas
Porque hoje é sábado..[...]»
Amanhã não gosta de ver ninguém bem
Hoje é que é o dia do presente
O dia é sábado.
Impossível fugir a essa dura realidade
Neste momento todos os bares estão repletos de homens vazios
Todos os namorados estão de mãos entrelaçadas
Todos os maridos estão funcionando regularmente
Todas as mulheres estão atentas
Porque hoje é sábado..[...]»
«[...]Hoy es sábado y mañana
domingo.
Al mañana no le gusta ver a nadie bien
Hoy, que es el día del presente
El día es Sabado.
Imposible huir de esta dura realidad
En este momento todos los bares están llenos de hombres vacíos
Todos los enamorados se cogen de la mano
Todos los maridos están funcionando regularmente
Todas las mujeres estan atentas
Porque hoy es sábado. [...]»
Al mañana no le gusta ver a nadie bien
Hoy, que es el día del presente
El día es Sabado.
Imposible huir de esta dura realidad
En este momento todos los bares están llenos de hombres vacíos
Todos los enamorados se cogen de la mano
Todos los maridos están funcionando regularmente
Todas las mujeres estan atentas
Porque hoy es sábado. [...]»
(Marcus Vinícius da Cruz de Melo Morais, conocido como Vinicius de MORAES; Río de Janeiro, Brasil,
19 de octubre de 1913 – 9 de julio de 1980. Estrofas de la Parte Primera de O Dia Da Criação
–El Día de la Creación-, 1971.)
Porque
para muchísima gente el mañana se ha tornado en inmenso domingo, tedioso y víspera
de algo que se presiente peor...
Imposible
para esa gente sentir el viejo carpe diem,
pues vivir su presente es es aceptar
las continuas heridas y tantas sombras que amenazan con destruirlo todo, ¿imposible
aceptar esa proliferación enloquecida de
un ocio de precio mínimo para una alienación máxima!.
Pero
acaso en este perpetuo temor al mañana
desde el dolor presente, todavía haya sitio para alguna pareja de personas enamoradas,
cuyas manos entrelazadas se conviertan en signo de resistencia ante el oprobio globalizado que mercantiliza el amor en cómodos plazos y
con financiación exclusiva; o para algún marido que funciones regularmente con
esas mujeres que han de permanecer atentas ante tantas discriminaciones, tanta
violencia y tantas presiones simbólicas para que a lo único que permanezcan
atentas es a la insignificancia rosa
que llena las pantallas de vidas ajenas prefabricadas.
Porque,
en definitiva, es como si hoy fuese uno de esos sábados en los que, perdidos en
la incomprensión de cuanto nos rodea, sólo acertamos a esperar el sopor anodino
que precede al esfuerzo inútil y autodestructivo.
Nacho Fernández del Castro, 31 de Enero de 2013