«Pues en la ardiente costa de África he oído a un león hambriento proferir
su doliente rugido.»
(William Barnes RHODES; Leeds, West Yorkshire, Inglaterra, 25 de diciembre de 1772 –
Londres, 1 de
noviembre de 1826. Bombastes furioso.
A Burlesque Tragic Opera, Escena IV, 1810.)
Hoy, aquí y ahora, los viejos leones
africanos están por todo el mundo...
Hartos del hambre y las miserias diversas que les impuso el colonialismo y les aumentó, entre el abandono desdeñoso y la avarienta explotación transnacional, el postcolonialismo, han decidido atravesar todos los mares para, si no
prosperar y liberarse, sí, al menos, hacer presentes en las propias sociedades opulentas las condiciones de
su condena y oprobio.
Y
van mostrando su doliente rugido por
las calles de los globalizadores como
sombras globalizadas de un continente
que no está ya a la deriva, sino en pleno exilio
de sí mismo.
Nacho Fernández del Castro,
27 de Mayo de 2013
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