«Siempre que se pretende controlar el gasto se incurre en otro mucho
más agresivo y encima sobre las capas sociales más desfavorecidas. Si
los mayores pensionistas tienen que pagar el 10% de los medicamentos
que utilizan de forma habitual las arcas públicas recaudarán, dice el
Ministerio de Sanidad, algo más de 3.600 millones de euros. En este
cálculo no estiman el grave daño a las economías más sensibles y
crónicas que necesitan el alto consumo de medicinas para mantener su
calidad de vida.»
(Juan Carlos CUESTA; Mieres,
Asturias, 1974. Inicio del Editorial, “Primera
Toma:
Copago al descubierto” del último número en papel de La Voz de Asturias, 19-4-2012.)
El sistema castiga continuamente a quienes
utilizan la tan cacareada libertad de
expresión (y de edición) para
salirse de los estrictos límites del universo
de discurso que legitima al propio
sistema... La construcción, desde el poder, del imaginario social de lo posible estrangula cada día cualquier voluntad e intención de disidencia, de pensar de otro modo y decirlo públicamente.
Por ejemplo, se puede decir que quienes
pretenden obligar a los pensionistas a repagar
por unos medicamentos que tienen legítimo derecho a recibir, pues para ello han trabajado (y cotizado según lo
establecido y con esa “promesa”) durante decenas de años, en nombre del control del gasto (presente) de las
administraciones es, ni más ni menos, un robo retroactivo a mano armada... Armada, sí, por el monopolio del uso legítimo de la violencia
que constituye una de las bases del propio Estado
moderno, tan de capa caída en otros aspectos. Se puede decir, pero en
cuanto lo dicho vaya mucho más allá de la charla de amigos en la barra de un
bar, o sea, en cuanto se pase de la libertad
formal de expresión a la libertad
material de edición, quien auspicie
la discrepancia verá negado el pan y la sal (no sólo las subvenciones genéricas
para mantener un medio, sino y sobre todo la publicidad y otros medios de
sostenimiento) y, bajo cualquier normativa
ad hoc, perseguidas sus actividades como delito (como se acaba de ver en
las nuevas propuestas del Ministerio del Interior).
Es por todo eso, y no tanto por el menoscabo
de esa pluralidad informativa exhibida
siempre como coartada desde el poder, por lo que siempre tenemos que lamentar
el cierre de un medio de comunicación...
Y lo que tenemos que lamentar mucho más cuando se trata de un medio, como La Voz de
Asturias, que ha sabido mantener, a lo largo de sus casi noventa años
de historia y de sus sucesivos cambios en sus propietarios, una cierta identidad en el compromiso social con esta
tierra y, a través de ella, con la humanidad...
Nacho Fernández del Castro,
20 de Abril de 2012
No hay comentarios:
Publicar un comentario