«Éste de la soledad del hombre es, ya se ve, un tema que me atrae y me intriga. La soledad es, unas veces, un privilegio que no logramos alcanzar; otras, una pesadumbre de la que quisiéramos, con poco éxito, librarnos. Pero siempre, una circunstancia que el hombre sobrelleva, corrientemente, con radical torpeza.»
(Ángel Antonio MINGOTE BARRACHINA, I Marqués de Daroca; Sitges, Barcelona, 17 de enero de 1919 – Madrid, 3 de abril de 2012. Fragmento de la “Explicación” de Hombre solo, 1998.)
No anda la humanidad sobrada de gente, que, más allá de su prisma concreto, sea capaz de contemplar y contar el mundo con una sonrisa... Y, cuando una de esas miradas, una de las más antiguas, honradas y constantes, se cierra para siempre, lo hace también de algún modo nuestra propia capacidad para encontrar la distancia irónica que nos permita ser lúcidos y lucidos ante una realidad, cercana y lejana, profundamente injusta.
Nacho Fernández del Castro, 3 de Abril de 2012
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